Pedro está sin la sonda, no tiene nada conectado, y si sigue tomando teta como viene, esta semana le dan el alta.
Joaquín está intubado otra vez. Tiene instalada una displasia broncopulmonar (bronchopulmonary dysplasia), y su condición es seria; lo único que pueden hacer los médicos son ayudas periféricas, como el respirador y los antibióticos; el resto es tiempo, y que no empeore. Tiene una oportunidad no nula de vivir, pero no es muy grande, y aún si vive tiene para varios meses en neonatología; cuando se vaya de alta va a ser con oxígeno (y saturómetro, colchón para apneas, etc.), y se va a agarrar cualquier bicho miserable que ande dando vuelta y lo va a transformar en una pulmonía, una bronqueolitis, o cosas así, con lo cual va a tener que volver a la uti pediátrica muy seguido. Tiene la cabeza lastimada por los tubos del c-pap, porque lo tuvo puesto muchísimo tiempo. Ayer estaba tan inestable que no se animaron a llevarlo a hacerle un electroencefalograma para saber si hay una causa neurológica para sus apneas (básicamente, que sean en realidad convulsiones que se transforman en apneas antes de empezar).
El contraste en sus condiciones y sus pronósticos es demasiado grande. Estamos otra vez frente a la realidad cruda de que Joaquín puede no salir de esto, y al mismo tiempo Pedro no solo puede sino que está saliendo, y a mí por lo menos me mata eso; no sé por qué, no tengo ni idea, pero me manejaba mejor el estado de Joaquín cuando el contraste con Pedro no era tan grande. Esta semana nos enteramos que son efectivamente gemelos, y que no fue transferencia feto-fetal sino que fue una trombosis en la placenta del lado de Joaquín, y todas las diferencias entre los dos son causadas por el medio inhóspito que ha tenido que pasar, y que está tratando de pasar, Joaquín.
Con el trabajo estoy lléndome a un retreat hasta el sábado, pero llevo el celular que me prestó Romi por cualquier cosa, y puede que vuelva algunas noches a ver a los chicos, porque no es lejos donde voy a estar.
Lamento no poder calificar lo que me pasa, lo que estamos sintiendo; estoy como atajándome las emociones para evitar resquebrajarme en un millón de pedacitos. Quizás más adelante, cuando haya digerido todo esto un poco más.
Hoy entré a neo para decirles que hasta luego, y no pude sostenerlo a Pedro, acurrucado sobre mi pecho y contra mi cara, por más de un instante antes de tener que dejarlo, y salir de esa mierda de lugar porque iba a explotar en rabia, en llanto, o en alguna ridiculez por el estilo. Pedro no se merece eso, tampoco.

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