Hace un montón que no les cuento nada!

Pedro y la mímora Por dónde empezar... primero, resulta que el blog este es famoso: lo leen las doctoras (no sé si los doctores) y enfermeras de Joaquín, y hay una profesora que parece que da clase con esto (hola Rosanna...). Lo primero (que lo lean personas que tienen a su cargo a Joaquín) me congeló un poquito al principio, porque no sabía cómo lo podían tomar; he sido (y voy a seguir siendo) bastante ácido en mis comentarios para con ellos, a veces. Nada que me arrepienta de decir, pero sí cosas que no hubiera escrito en otros estados de ánimo que aquellos que tuve cuando escribiera esas cosas.

Bueno, ya se pueden desenrredar de mis conjugaciones.

Pedro con Nati El lunes volvimos a llevarlo a Pedro a Neo; la foto es de cuando lo tenía en brazos Natalia.

Joaquín viene ganando peso tan bien que ha estado con tres, cuatro y ahora no sé cuántas succiones nutritivas (si cinco o directamente las ocho); más de las que le podemos dar Lorena y yo, si queremos conservar algunas cosas que nos son caras (como Pedro, el trabajo, y la salud, por ejemplo). Lástima que, si bien gana peso bien, no Joaquín con Berta succiona nada bien; toma entre 8 y 15cm³, con el record nuestro de 22, y el record absoluto e insuperado de 40cm³ por Berta (la de la foto), a quien hasta las piedras le toman toda la leche. Pero la mayoría de las veces toma entre ocho y quince, el vago, y ya están hablando de hacerle estimulación pa' que aprenda de una buena vez.

Joaquín con John Relacionado con eso, ayer en uno de los turnos Lorena encontró que Joaco estaba molesto de más, y que le dolía tragar (al punto de llorar cada vez que intentaba hacerlo), con lo cual no tomó nada por succión. Le dieron un calmante (a Joaquín) (creo que paracetamol, pero no podría jurarlo), y quedaron en revisarle la garganta más tarde. Al próximo turno se habían olvidado de hacerlo, pero fue cuando tomó 22cm³; a la noche yo pregunté, y no le habían mirado la garganta, explicándome con suma condescendencia que no le iban a encontrar nada; acto seguido tomaron un palito de helado de esos para bajar la lengua, que apenas si le cabe en la boca, y nos demostraron que no podían encontrar nada. Esta demostración nos dejó bastante desconformes (no hay mejor forma de no encontrar cosas que salir a no encontrarlas, ni forma más fácil de concluir una empresa que declarando la derrota), aunque el cansancio nuestro puede haber tenido mucho que ver en esta lectura. Hubiera sido lindo, sin embargo, que se preocuparan un poco en vez sonreir condescendientemente; serán histerias mías, pero este tipo de pavadas hacen o deshacen en mí el concepto del médico.