Joaquín salió muy bien de la operación. El cirujano, Víctor Defagó, dijo que le costó mucho, pero que pudo encontrar una (única) fibra muscular adonde enganchar los puntos, y que con eso le bastó para cerrar el agujero, o como se llame (ya ni me acuerdo).
Cuando lo fueron a llevar a la habitación ya estaba sentado en la cuna, jugando y con ganas de comerse un asado. Como diciendo "tirame otro quirófano, que me la re banco".
(Normalmente una hernia inguinal no es motivo de quedarse en habitación, sino que es ambulatorio, pero como Joaco es prematuro y displácico, queda una noche adentro. O eso dice su pediatra, Silvia Galetto.)

Comments
[an error occurred while processing this directive]