new officeHace unos meses me compré un WRT54G. Sí, un G y no un GL, porque cuando lo compré no tenía un mango y necesitaba WiFi (que yo pronuncio “uífi” pero el resto del mundo se empecina en pronunciar “uáifai”) para tener internet en mi nueva oficina (y sus alrededores—si bien no podía tirar un cable, tener oficina con acceso a patio y pileta sin tener WiFi ciertamente habría sido un desperdicio).

La interfaz de configuración del routercito este es horrible. Pero, bueno, hacía lo que quería y no lo tengo que mirar todos los días, así que no lo toqué.

Sin embargo, hace unos días que estoy de sprint con Facu, Lucio y Guillo, y entre una cosa y otra ellos mencionaron que usaban el Tomato, y que bullían de felicidad a causa de ello. Me picó la curiosidad, y ahora que tengo al router en casa por un rato mientras espera que lo lleve al hotel donde paran los chicos (porque obviamente mis amigos de Telecom me dejaron sin servico durante el sprint), me puse a investigar.

Resulta que Tomato no funciona en este router de medio pelo. Ufa.

Ya en el baile, me fui a leer acerca de DD-WRT. Instalarlo implica bajar cuatro pedacitos distintos: uno para matar el vxworks, uno que es el DD-WRT propiamente dicho, y dos por si todo falla: uno para revivir el vxworks, y uno para tener una copia del firmware original.

Se instaló muy bien, y descubrí que el router tira hasta 251mW. Ueeeh!

Leyendo un poco más, resulta que además se puede poner en modo repeater. Doble Ueeh!

Así que acá estoy, en mi casa, navegando a velocidad luz (comparado con 3G) gracias a DD-WRT y a mi vecino misterioso del AP abierto (“Casa”).